Vanessa B. Bastidas

3 Bloques Clave para Organizar tu Día y Mejorar tu Productividad

A veces nos sentimos completamente abrumados por la cantidad de cosas que tenemos que hacer. Con el paso de los días, notamos que incluso los jóvenes sin hijos están ocupadísimos, llenos de actividades y compromisos. Este ritmo vertiginoso está generando un nivel de estrés alarmante. Ahora bien, imagina cómo es la vida de quienes sí tienen hijos, especialmente si son pequeños. Y en la mayoría de los casos, quienes cargan con esa responsabilidad son las madres. El colapso emocional y físico parece inevitable.

Ante esta presión, intentamos organizarnos de todas las formas posibles: usamos agendas físicas, electrónicas, calendarios, notas en la heladera… cualquier herramienta que nos ayude a mantener algo de orden. Y aun así, sentimos que nada funciona del todo para organizar el día.

Entonces, ¿cómo abordar este problema de forma realmente efectiva? La respuesta no es simple, porque no existe una única fórmula mágica. Todo depende de adaptar las herramientas a nuestra realidad actual.

En mi caso, cuando decidí dejar mi trabajo para dedicarme por completo a la escritura y a la enseñanza, los desafíos no fueron tan grandes como imaginaba. Ya venía organizando mis semanas según los horarios disponibles, así que estructurar el caos no fue tan difícil. Sin embargo, el reto vino por otro lado: de pronto tenía unas nueve horas libres al día para trabajar. Y entonces me pregunté: ¿cómo uso ese tiempo?, ¿por dónde empiezo?

Fue ahí cuando decidí crear un sistema de productividad basado en tres bloques.

Bloque 1: Define Tus Bloques de Tiempo Enfocado

La base de este método de organización diaria es simple: organiza tu día en tres bloques de trabajo enfocado. Entre estos bloques, intercala aquellas tareas necesarias que, aunque no forman parte directa de tu trabajo, son esenciales para que la casa funcione. Una vez que determines la duración de cada bloque —idealmente entre 2 y 3 horas— procura no excederte, ya que eso te ayudará a mantener un mejor control de tu energía.

A continuación, te comparto el ejemplo que utilizo personalmente para estructurar mis días:

  • Bloque 1: Escritura y Producción

    • Duración: 3 horas por la mañana

    • Enfoque: Es el momento donde me dedico a crear contenido, escribir, desarrollar ideas y avanzar en los proyectos principales.

  • Bloque 2: Investigación y Análisis

    • Duración: 3 horas por la tarde

    • Enfoque: Aquí profundizo en lecturas, estudio temas relevantes, reviso datos y organizo la información que nutre mi trabajo creativo y docente.

  • Bloque 3: Marketing y Ventas

    • Duración: 2 horas por la noche

    • Enfoque: Este espacio lo dedico a tareas relacionadas con la difusión de mi trabajo: redes sociales, estrategias de venta, comunicación con mi comunidad y oportunidades de colaboración.

  • Bloque 4 (adicional): Planificación

    • Duración: 1 hora al final del día

    • Enfoque: Este bloque extra lo reservo exclusivamente para planificar. Me ayuda a cerrar el día con claridad y a preparar con intención el día siguiente.

Dividir mi jornada de esta forma me permite enfocarme mejor y avanzar sin caer en el caos. Eso sí, es fundamental recordar que todos los días pueden surgir imprevistos, y es completamente normal. Que un día no salga como lo planeaste no significa que el sistema no funcione. Solo necesitas ajustar con flexibilidad, sin rigidez, y seguir adelante.

Bloque 2: Asigna Tareas Específicas y Realistas

Una vez que tienes definidos tus bloques de trabajo y sabes con cuánto tiempo realmente cuentas, puedes pasar al siguiente paso. Quiero aclarar que, en mi caso, trabajo con bloques de 3 horas, pero quizás tú dispongas de menos tiempo. Lo importante no es copiar exactamente el formato, sino adaptar los bloques a tu realidad: el tiempo que tienes disponible y tus necesidades personales.

El siguiente paso es definir las tareas específicas de cada bloque. La clave está en enfocarte en no más de tres tareas por bloque, de modo que puedas dedicarles la atención que merecen y realizarlas con calma, sin sentirte sobrecargado. Te muestro un ejemplo basado en mi propio sistema:

Bloque 1: Escritura y Producción

  • Tarea 1: Escribir un artículo de 1.000 palabras.

  • Tarea 2: Avanzar en el libro en borrador (escribir 2.000 palabras).

  • Tarea 3: Escribir mis agradecimientos del día (entre 500 y 1.000 palabras).

Y así procedo con los demás bloques. Nunca planifico más de tres tareas por segmento, porque necesito metas claras, alcanzables y realistas. Esto me permite mantener el control de lo que hago, fortalecer el hábito y sentir la satisfacción de haber cumplido mis objetivos diarios sin agotarme.

Quienes trabajamos desde casa sabemos que es un entorno lleno de posibles distracciones. A diferencia de un empleo tradicional con horarios fijos, en casa todo compite por tu atención: la cocina, los niños, el teléfono, las redes sociales, las tareas domésticas. Por eso, la organización es aún más crucial. Si te impones demasiadas tareas, terminarás sintiéndote frustrado, con la sensación de que el tiempo no alcanza. Y lo peor: podrías pensar que las herramientas no sirven, cuando en realidad solo necesitas ajustar tus expectativas y diseñar un sistema flexible y realista.

Bloque 3: Integra y Gestiona las Tareas Cotidianas

El último bloque está destinado a aquellas tareas cotidianas que, aunque no forman parte directa de tu trabajo, no puedes dejar de hacer. Me refiero a actividades como limpiar, cocinar, ordenar, buscar a los niños, llevarlos al fútbol, entre otras. Todas ellas son necesarias para el funcionamiento cotidiano de tu vida, pero si no las gestionas de forma consciente, pueden desbordarte fácilmente. Y más aún cuando tu día ya está cargado de responsabilidades. El resultado: llegas a casa agotada, sin energía, y al día siguiente, los horarios se vuelven un verdadero caos.

Este tercer bloque tiene como objetivo ayudarte a organizar tu agenda por tramos horarios. El primer paso es establecer claramente tus bloques de trabajo principales, y luego planificar en torno a ellos. Aquí te dejo un ejemplo sencillo de cómo lo hago yo:

  • 08:00 a.m. – 12:00 p.m.: Bloque de Trabajo 1 (Escritura y Producción)

    • Tarea 1: Escribir un artículo de 1.000 palabras.

    • Tarea 2: Avanzar en el libro en borrador (2.000 palabras).

    • Tarea 3: Escribir los agradecimientos del día.

  • 12:00 p.m. – 2:00 p.m.: Bloque de Vida (Tareas Cotidianas)

    • Preparar el almuerzo.

    • Buscar a los niños.

    • Comer en familia.

Estos ejemplos te servirán como guía para estructurar tu día sin perder de vista esas actividades que, aunque no están relacionadas directamente con tus metas laborales, son fundamentales para tu bienestar y el de tu familia.

Conclusión: Enfoco y Bienestar

Recuerda: mantener el enfoque no significa eliminar lo cotidiano, sino integrarlo de forma ordenada y consciente. Un plan no solo te ayuda a mantenerte organizada, también fortalece tu autoestima. Al permitirte trabajar de este modo, estarás construyendo el camino hacia tus metas a corto, mediano y largo plazo. Implementa estos 3 bloques clave y transforma tu caos en productividad.

Vanessa B. Bastidas

A través de sus libros y reflexiones comparte mensajes de transformación, espiritualidad y resiliencia, inspirando a vivir con propósito y conectar con la esencia interior.

Ayudo a personas a superar fracasos y alcanzar el éxito a través de la disciplina, integrando mente, alma, y cuerpo para avanzar rápidamente hacia sus metas.

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